El cementerio de los proyectos sin empezar

Querida tejedora:

Hay un jersey que llevas años queriendo tejer. Lo has abierto veinte veces, incluso compraste la lana pero nunca montaste la primera cadena.

No porque fuera demasiado difícil ni porque no tuvieras tiempo, simplemente, cada vez que pensabas en empezarlo aparecía la misma idea:

«Todavía no estoy preparada.»

Y así, casi sin darte cuenta, ese jersey acabó formando parte de un lugar que todas tenemos: el cementerio de los proyectos sin empezar.

Allí también viven ese curso que nunca empezaste, esa oposición que llevas años pensando preparar, ese canal de YouTube que nunca abriste o esa carrera que siempre dejas para «cuando tenga más tiempo».

Lo curioso es que los proyectos sin empezar nunca desaparecen del todo. De vez en cuando vuelven a llamar a la puerta. Los recuerdas cuando ves a alguien haciendo aquello que tú también soñabas hacer o cuando vuelves a encontrarte ese patrón guardado entre tus favoritos.

¿Y sabes una cosa? No somos lo que soñamos, somos lo que hacemos.

Soñar es precioso. Imaginar futuros también. Pero llega un momento en el que la diferencia entre una persona que cumple sus sueños y otra que los sigue soñando no está en el talento. Está en haber montado la primera cadena.

La mayoría de esos proyectos no murieron porque fueran demasiado difíciles, sino porque un día decidimos que todavía no estábamos preparadas para intentarlo.

En psicología esto se llama…

En psicología, a esto lo llamamos Parálisis por Análisis.

Le das tantas vueltas a todo lo que podría salir mal que acabas sin dar el primer paso. Quieres saber si el jersey te quedará bien antes de montar la primera cadena. Quieres entender el patrón entero antes de empezar la primera vuelta. Quieres tener la certeza de que no vas a equivocarte.

Y mientras buscas esa seguridad absoluta…

el proyecto sigue exactamente donde estaba ayer.

Sin empezar.

Traducido al lenguaje de la lana

Por eso me gustan tanto las prendas tejidas Top-Down. No porque sean más fáciles, sino porque puedes comprobar sobre la marcha si aquello funciona. Si la sisa necesita un cambio, la modificas. Si el canesú queda demasiado amplio, lo corriges. Si el largo no te convence, lo adaptas.

No tienes que llegar al final para descubrir que aquello no era para ti.

En cambio, un proyecto Bottom-Up muchas veces te obliga a confiar a ciegas, tejes durante horas esperando que todo encaje al final.

Quizá por eso tantas tejedoras terminan enamorándose del Top-Down. No porque elimine los errores, sino porque te permite corregirlos cuando todavía estás a tiempo. Te recuerda que avanzar no significa hacerlo perfecto, sino darte la oportunidad de rectificar antes de que el miedo decida por ti.

Quizá por eso me gusta tanto esa forma de construir prendas. No porque garantice que todo salga bien, sino porque te recuerda que no hace falta verlo todo claro desde el principio. Basta con dar el siguiente paso y comprobar si sigues yendo en la dirección correcta.

Y a veces vivimos exactamente igual. Esperamos a tener todas las respuestas antes de empezar, cuando la mayoría solo aparecen mientras avanzamos.

El club de las tejedoras mediocres (Sarcasmo modo ON)

Claro.

¿Quién te has creído para diseñar un jersey? Mejor sigue tejiendo con tutoriales, que eso ya lo sabes hacer.

¿Modificar un patrón? Ni se te ocurra. La diseñadora sabe más que tú y seguro que luego no sabes continuar el cambio.

¿Estudiar Psicología? Déjaselo a la gente inteligente. Tú bastante tienes con intentar que las mangas salgan iguales.

¿Ves lo absurdo que suena cuando lo lees en voz alta?

Pues ese es exactamente el diálogo que muchas veces mantenemos con nosotras mismas y puede que tus palabras no sean tan benevolentes, porque yo me digo cada cosa…

No hace falta que nadie te diga que no puedes, ya lo haces tú solita.

Tu kit de supervivencia

Número 1: Empieza antes de sentirte preparada.

Número 2: Haz la muestra.

Número 3: Equivócate pronto.

Número 4: Corrige mientras avanzas.

Número 5: Recuerda que destejer nunca es un fracaso, siempre ha formado parte del proceso.

Makandra con un ovillo en la mano al atardecer en el cementerio de proyectos sin empezar

Tejiendo desde la cicatriz

Durante mucho tiempo pensé que necesitaba sentirme preparada para dar el siguiente paso. Preparada para diseñar, preparada para grabar un tutorial, preparada para estudiar Psicología…

Lo curioso es que esa sensación nunca llegaba. Siempre aparecía otro miedo, otra excusa, otro «cuando termine esto».

Hasta que entendí que la confianza no aparece antes de empezar.

Aparece después.

La construyes cada vez que haces algo que ayer pensabas que no eras capaz de hacer.

Un día miras hacia atrás y te das cuenta de que aquello que tanto miedo te daba ya forma parte de tu vida. El patrón está escrito. El tutorial está grabado. La matrícula de Psicología está hecha. Y no ocurrió porque un día te sintieras preparada. Ocurrió porque empezaste antes de estarlo.

Quizá por eso el verdadero cementerio no está lleno de proyectos demasiado difíciles, está lleno de los que nunca tuvieron una oportunidad.

Frase para tu Diario Lanero

Hoy dejo de esperar el momento perfecto y monto la primera cadena.

Dale una vuelta al ovillo

¿Qué proyecto lleva demasiado tiempo esperando a que sea el momento? ¿Qué pasaría si hoy montaras la primera cadena?

Fdo: Makandra Elipsis, Psicóloga de Pacotilla que montó la primera cadena

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Psicología de Pacotilla es una sección divulgativa creada desde mi experiencia personal y mi formación como estudiante de Psicología. Su objetivo es acercar conceptos psicológicos al lenguaje que compartimos las tejedoras.

Este contenido no constituye terapia psicológica, diagnóstico ni intervención sanitaria, y en ningún caso sustituye la atención de un profesional cualificado.

Aprendamos juntas, siempre con curiosidad, espíritu crítico y responsabilidad.

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