LOS CUATRO LADOS DEL GRANNY

Querida tejedora:

¿Te has preguntado alguna vez por qué algunas personas son incapaces de dejar una labor a medias mientras otras acumulan proyectos como si estuvieran preparándose para el apocalipsis lanero?

¿Por qué hay tejedoras que se enfadan con el ovillo, otras que jamás pierden la calma y algunas que todavía guardan restos de lana de un proyecto terminado hace diez años porque «les da pena tirarlos»?

Hace poco me encontré con una de esas teorías psicológicas antiguas que son tan curiosas que cuesta creer que hayan sobrevivido más de dos mil años.

Se conoce como la Teoría de los Cuatro Humores y fue propuesta por Hipócrates, considerado uno de los padres de la medicina.

Según esta teoría, nuestra forma de ser dependía del equilibrio entre cuatro sustancias corporales: la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra. (Un p*to asco, lo sé)

Hoy sabemos que la explicación biológica no era correcta. Nadie necesita hacerse una analítica para saber si es más melancólica o más sanguínea.

Sin embargo, la teoría dejó algo interesante: una forma muy sencilla de describir distintos temperamentos humanos (manera innata y natural en la que reaccionamos emocionalmente, en nuestro caso, tejiendo)

Los coléricos serían impulsivos y enérgicos.

Los flemáticos, tranquilos y pacientes.

Los melancólicos, reflexivos y perfeccionistas.

Y los sanguíneos, sociables, entusiastas y algo caóticos.

Y claro.

En cuanto terminé de leerlo pensé lo mismo que pienso siempre:

¿Y si los humores fueran tejedoras?

La tejedora colérica 🔥

La colérica no teje, lucha contra la labor.

Quiere resultados, quiere terminarlos ayer y considera que cualquier patrón que tenga más de tres páginas es una agresión a su persona.

Empieza una manta a las seis de la tarde y a las seis y cuarto ya está preguntándose por qué todavía no está acabada.

Intenta sacar el hilo por dentro del ovillo. El ovillo entero explota por el salón. Se enfada con el ovillo. Con el patrón. Con la diseñadora. Con el gato. Y probablemente también consigo misma.

Su frase favorita suele ser:

— Pues ahora lo termino aunque me den las tres de la mañana.

La tejedora flemática 🌿

La flemática nunca tiene prisa. Jamás. Puede tardar tres años en terminar una manta. No porque no pueda. Porque no ve ningún motivo para correr. Cuando encuentra un nudo piensa que ya lo resolverá. Cuando pierde un marcador piensa: ya aparecerá. Cuando no le sale un punto nuevo piensa: Ya saldrá.

Cuando le preguntan cuándo va a terminar ese proyecto responde con una tranquilidad que desconcierta al resto del planeta:

— Ya se terminará (no entramos en eso de procrastinar, sino en ser modo Zen).

La tejedora melancólica 📚

La melancólica guarda todos los restos de lana. Todos. Porque cada ovillo tiene una historia. Cada proyecto representa una etapa. Cada manta recuerda una época concreta de su vida. Deshacer algo le cuesta. Tirar algo le cuesta más.

Y despedirse de una labor terminada a veces le cuesta incluso más que empezarla.

Tiene más fotografías del proyecto que puntos hechos en su labor.

Y su frase más habitual es:

— Me da pena tirar del hilo.

La tejedora sanguínea 🎉

La sanguínea vive permanentemente enamorada de una idea nueva. Empieza veinte proyectos. Termina cuatro. Compra lana para proyectos que todavía no existen. Se emociona con cada patrón que descubre. Y cada semana encuentra una nueva obsesión creativa.

Su frase favorita es:

— ¡He tenido una idea!

Que suele ser exactamente la misma frase que pronuncia justo antes de comprar más lana (Soy).

Mini test lanero de Hipócrates

Imagina que descubres un error enorme en una labor después de tres semanas tejiendo.

¿Qué haces?

A) Desmontas media prenda mientras maldices en varios idiomas.

B) Haces una foto, te ríes y lo cuentas en el grupo.

C) Guardas la labor en una bolsa porque necesitas procesar emocionalmente la tragedia.

D) Piensas que ya lo arreglarás algún día y te preparas una infusión.

Si has respondido principalmente:

A → Colérica.

B → Sanguínea.

C → Melancólica.

D → Flemática.

No necesito ponerte seis preguntas de test porque mientras leías los tipos ya has dicho: esa, esa.

Por suerte, los seres humanos somos bastante más complejos que la teoría de Hipócrates.

¿Y por qué seguimos hablando de esto?

La teoría de los cuatro humores está superada desde hace siglos.

En psicología ya no se explica la personalidad así pero seguimos intentando entender por qué unas personas son impulsivas, otras prudentes, otras sensibles y otras increíblemente optimistas.

Pero a mi me gusta porque representa uno de los primeros intentos de responder una pregunta que seguimos haciéndonos hoy: ¿Por qué somos como somos?

Quizá por eso esta teoría ha sobrevivido durante más de dos mil años. Porque estaba equivocada en la explicación escatológica, pero acertó en la pregunta.

La buena noticia es que la psicología moderna ya no explica la personalidad mediante los humores de Hipócrates, tiene bases más científicas.

La mala noticia es que sigo sin saber que provoca que una persona compre lana para siete vidas cuando apenas tiene tiempo para tejer una.

Frase para tu Diario Lanero

«Todos tenemos un humor dominante… hasta que un ovillo decide sacar el peor de nosotros.»

¿Y tú?

¿Con cuál de estas tejedoras te has identificado más?

¿Eres colérica, flemática, melancólica, sanguínea… o una mezcla imposible de todas ellas?

Fdo: Makandra Elipsis. Psicóloga de Pacotilla, tejedora sanguínea con episodios coléricos cuando el hilo no sale por donde quiero.

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Psicología de Pacotilla es una sección divulgativa creada desde mi experiencia personal y mi formación como estudiante de Psicología. Su objetivo es acercar conceptos psicológicos al lenguaje que compartimos las tejedoras.

Este contenido no constituye terapia psicológica, diagnóstico ni intervención sanitaria, y en ningún caso sustituye la atención de un profesional cualificado.

Aprendamos juntas, siempre con curiosidad, espíritu crítico y responsabilidad.

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