Crónica Lanera #31
Querida tejedora:
Hay vídeos que grabas para enseñar un patrón, otros para enseñar una técnica y luego están esos que, sin darte cuenta, terminan marcando el final de una etapa.
Cuando encendí la cámara aquel 31 de octubre sabía que no iba a ser un episodio cualquiera. No era una despedida de YouTube ni del ganchillo. Era el final de una forma de comunicarme que, durante mucho tiempo, había formado parte de mi vida.

El día que dejé de dar explicaciones
Durante mucho tiempo confundí transparencia con obligación. Pensaba que compartir mis motivos, mis heridas o mis decisiones ayudaba a que la gente me entendiera mejor pero con el tiempo descubrí que no era así.
Quien quiere entenderte lo hará aunque no le cuentes todos los capítulos de tu historia.
Y quien no quiere hacerlo tampoco cambiará de opinión porque escribas un párrafo más.
Ese día entendí que había llegado el momento de proteger algunas cosas: La intimidad de mi hijo, mi paz, mi fe y mi proceso.
No porque tuviera algo que esconder, sino porque hay partes de la vida que dejan de crecer cuando las exponemos constantemente.
También la comunidad que estamos construyendo alrededor de Ganchilleart.
Mas adelante tomé la decisión de valorar más mi tiempo, enfocarme más y cerrarla para nuevos accesos a través de los miembros de YouTube.
A lo largo de aquel vídeo hablamos de muchas cosas: Del grupo Beer Runners, de las carreras, de la catequesis, del trabajo, de las clases presenciales, del cárdigan que estaba terminando, de la mochila de Minnie, del árbol de navidad lanero, de la manta para VencELA, de mis alumnas… Incluso de alguna que otra anécdota que hoy sigo recordando con una sonrisa.
Pero hoy, mirándolo con perspectiva, todas aquellas historias hablaban de lo mismo: De empezar a vivir desde la serenidad y no desde la necesidad de justificarme (patrones de la infancia).
Hubo una frase que dije durante el vídeo y que todavía hoy sigue representándome:
«No voy a darle cuchillos a quien quiera apuñalarme.»
Porque durante mucho tiempo pensé que poner límites era levantar muros pero hoy creo que poner límites también es una forma de cuidar aquello que amas.
Y eso incluye a mi hijo.
Incluye mi vida.
E incluye este proyecto.
Porque quiero que Ganchilleart siga siendo un lugar donde compartimos ovillos, ideas, aprendizajes y conversaciones bonitas. No un escaparate donde mi pasado pueda entrar buscando aquello que más daño puede hacer.
Con el paso de los meses me he dado cuenta de que aquel vídeo no cerró un podcast, cerró una versión de mí.
Curiosamente, al dejar de grabar, empecé a sentirme mucho más libre.
Tejiendo desde la cicatriz
A veces creemos que madurar consiste en hacer más cosas.
Yo cada vez estoy más convencida de que, muchas veces, madurar consiste en dejar de hacer aquellas que ya no necesitas.
No necesito contar cada paso que doy para sentir que estoy acompañada, ni responder a todas las críticas. De hecho ya no respondo los comentarios, aunque algunos me tocan el corazón para bien y me dan ganas.
No necesito convencer a nadie de quién soy, prefiero dedicar esa energía a seguir tejiendo.
Y creo que esa ha sido una de las mejores decisiones que he tomado desde que nació Ganchilleart.
Frase para tu Diario Lanero
No todas las etapas terminan con un portazo. Algunas simplemente dejan de tener sentido.
Dale una vuelta al ovillo
¿Qué costumbre, proyecto o forma de vivir has dejado atrás porque ya no encajaba con la persona en la que te estás convirtiendo?
Fdo: Makandra Elipsis, Psicóloga de pacotilla y antigua cronista lanera, que descubrió que cuidar una comunidad también es elegir guardar algunas historias.
Ganchilleart® | Contenido Protegido
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Crónicas Laneras es una colección de artículos narrativos inspirados en experiencias reales vividas alrededor del crochet, la comunidad y el camino personal que ha acompañado a Ganchilleart a lo largo de los años.
Este contenido tiene carácter divulgativo y autobiográfico. Su objetivo es compartir aprendizajes, vivencias y reflexiones que puedan inspirar a otras personas a seguir tejiendo, dentro y fuera del ganchillo.
Aprendamos juntas, siempre con curiosidad, espíritu crítico y responsabilidad.