¿Tenemos aura lanera?

Querida tejedora:

Sí, has leído bien. No, no me he fumado nada. La última vez fue en 2006 y no tengo intención de volver a atontar mi cerebro de lana nunca más.

La pregunta te la hago por un concepto que está dando vueltas últimamente y (a pesar de tener pocas o ninguna red), me ha llegado: farmear aura

Pero ¿qué coj*n*s es farmear aura?

El otro día me encontré con un concepto que no conocía: farmear aura. Y pensé: ¿pero esto qué es? Así que hice lo que hacemos las «niñas» de cuarenta y pocos cuando internet se inventa otra palabra: buscarla.

Resulta que consiste (simplificando mucho) en hacer cosas que aumenten esa especie de puntuación imaginaria que los demás te conceden por parecer interesante, segura, admirable, misteriosa, guay o lo que toque esa semana.

Ahhh. Aparentar (porque eso se ha llamado aparentar de toda la vida), es decir adoptar posturas, gestos, actitudes y todo lo que tú crees que debes hacer para que los demás te perciban de determinada manera.

¿Qué no me crees? Búscalo.

¿Y si en vez de farmear aura farmeamos autoestima?

Digo que a lo mejor yo puedo creer estar «farmeando» algo genial pero al final el resto del mundo lo ve como le da la gana verlo, pues cada uno lleva unas gafas del color que siente ese día… Entonces. ¿Qué estamos farmeando exactamente?

No existe un medidor psicológico de «aura», evidentemente, pero detrás de esa búsqueda sí hay conceptos reales: necesidad de aprobación, comparación social, autoestima y autoconcepto.

Y aquí hay una distinción que quiero explicarte bien, según mi psicología de pacotilla:

Autoconcepto: qué creo que soy.
Autoestima: qué valoración hago de eso que soy.
Aprobación externa: cuánto dejo que lo que otros piensan de mí intervenga en esa valoración.

Las redes meten un marcador visible sobre todo esto: visualizaciones, likes, seguidores y comentarios. Es muy fácil empezar haciendo algo porque te gusta y terminar preguntándote cuánto vale en función de la reacción que provoca.

Ahí caemos todos, yo la primera.

Te curras un tutorial durante veinte horas. Lo grabas, editas, preparas la miniatura, lo publicas y lo ven sólo cincuenta personas. ¿El tutorial es peor porque ese no lo han visto tres mil? No. Lo han visto cincuenta personas. Punto.

Eso desmonta estupendamente resultado externo ≠ valor de lo que has hecho. Porque a mí me encanta (por eso lo he grabado), pero si lo ven pocas personas, empiezo a cuestionármelo.

«Finge hasta que sea cierto» no significa quédate fingiendo

Recordarás esto que te conté en uno de los podcast antiguos: Un comportamiento, a fuerza de ser repetido, se convierte en una forma de ser y ésta acaba siendo tu personalidad.

Con lo cual, ¿puedes cambiar? Sí. ¿Vas a cambiar por el mero hecho de fingirlo? No.

No estoy en contra de farmear si ese «farmeo» implica practicar una conducta hasta incorporarla.

Quieres ser disciplinada → haces cosas que requieren disciplina.
Quieres estudiar → estudias.
Quieres ser mejor tejedora → tejes.
Quieres aprender a poner límites → empiezas a ponerlos aunque al principio te tiemblen las piernas.

No se trata de parecer la persona que quieres ser. Se trata de empezar a comportarte como ella hasta que algunas de esas conductas formen parte de ti. Luego te sale solo.

Los nuevos hábitos pueden modificar la percepción que tenemos de nosotros mismos, pero no te voy a vender la barbaridad de que puedes convertirte literalmente en cualquier cosa, a fuerza de repetirlos.

Manifestar está estupendo. Ahora coge el ganchillo

Esto me recuerda un poco a cuando descubrí lo de los vision boards (que también tuve que buscar) y lo de manifestar.

A mí también me gusta rezar. Pero después de rezar intento levantar el culo y hacer algo, porque parto de la base de que las cosas no me van a llegar por ciencia infusa. Creas o no creas, tanto para pedir a Dios como al universo, tendrás que hacer algo para que ocurra.

Manifestar prosperidad o éxito no es solo vivir como si ya fuera tuyo. Hay que arremangarse.

Traducido al lenguaje lanero:

Puedes visualizar una manta terminada todas las mañanas, poner su foto en un vision board y comunicarle tus intenciones al universo. Como no hagas los grannys, en diciembre tendrás exactamente los mismos que tenías en enero.

Coge el ganchillo.

No estoy atacando esperanza, fe, visualización ni aspiraciones; estoy cuestionando utilizarlas como sustituto de la conducta.

Farmear aura lanera frente a tejer una manta de crochet sin buscar aprobación externa

¿Quieres aparentar que tienes una manta o tejer la puta manta?

Ahora toca farmear tu aura lanera: puedes elegir el patrón que mejor queda en Instagram, los ovillos más bonitos, montar la foto perfecta, pensar qué van a decir cuando la vean…

Pero hay una manta que solo existe cuando te sientas a hacer punto tras punto aunque nadie esté mirando.

Y trasladamos eso a la vida de tejedora cuando no teje:

No parecer interesante → cultivar intereses (aunque nadie esté mirando).
No parecer segura → hacer cosas a pesar de la inseguridad (eso es lo que te da seguridad, mira qué gracia tiene).
No parecer exitosa → trabajar en aquello que quieres conseguir (intentarlo ya es un éxito).
No parecer que tienes una vida maravillosa → construir una vida en la que estés a gusto (eso la convertiría en maravillosa).

Farmear autoestima

Sería ir acumulando evidencias internas:

He dicho que haría esto y lo he hecho; Esto no sabía hacerlo y he aprendido; Esto me daba miedo y lo he intentado; Me equivoqué, deshice y volví a empezar.

Acumular esas evidencias es lo que hará que cada vez necesites aparentar menos.

Teje, aprende, deshaz y vuelve a hacer.

No para que alguien piense que eres una tejedora estupenda. Para acabar sabiendo tú que sabes tejer.

Tejiendo desde la cicatriz

Que los demás admiren la manta está muy bien. Que tú sepas todo lo que has aprendido tejiéndola vale mucho más.

Deja de farmear, será un mundo feliz cuando la feliz seas tú, no el mundo.

Apaga el teléfono, empieza a escucharte y siéntate a tejer la manta.

Frase para tu Diario Lanero

Una vida satisfactoria es mejor que una vida exitosa. El éxito es medido por otros, pero la satisfacción la mides tú.

Dale una vuelta al ovillo

¿Hay algo que estás intentando farmear en lugar de dedicar ese esfuerzo a construirlo?

Ganchilleart® | Contenido Protegido

Este espacio forma parte de Ganchilleart® y todo el contenido compartido está protegido por derechos de autor.

Psicología de Pacotilla es un espacio de divulgación y reflexión sobre conceptos psicológicos llevados al lenguaje cotidiano y lanero.

Este contenido tiene carácter divulgativo y no sustituye en ningún caso la valoración, diagnóstico o tratamiento de un profesional de la salud mental.

Las reflexiones compartidas parten de conceptos psicológicos, experiencias personales y situaciones cotidianas con el objetivo de comprendernos un poquito mejor, nunca de diagnosticar ni etiquetar a otras personas.

Aprendamos juntas, siempre con curiosidad, espíritu crítico y responsabilidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *