Querida tejedora:
Empiezas ese tutorial que prometía ser el definitivo para subir de nivel; la persona que enseña parece cercana, te entra la curiosidad ya que su prenda y sus palabras, te invitan a avanzar. Pero a los diez minutos de vídeo, el terreno cambia. La persona acelera el ritmo, da instrucciones vagas, da por hecho conocimientos que no tienes y deja de dar instrucciones claras sobre el número de vueltas.
Llega el momento, (ahí es cuando te pierdes) los puntos ya no te salen igual que a ella. Deshaces, «rebobinas», lo pones más despacio y lo intentas otra vez. Nada, que el número de puntos no encaja, ahora la lana se te abre y por más que sigas cada paso, te estás equivocando en cada vuelta.
Si te atreves a dejar un comentario pidiendo una aclaración técnica o suplicando ayuda, la respuesta es una retirada, un «es que esto es nivel avanzado» o, peor, una invitación a comprar el PDF de las instrucciones del patrón escritas en su tienda online. Ahora, aparte de frustrada, sientes que la m**rd* de vídeo está haciéndote sentir pequeña e incapaz, como si tu falta de nivel fuera el problema.

Doble Vínculo Lanero:
En psicología, a esto le llamamos Doble Vínculo: Es una forma de comunicación paradójica donde recibes mensajes contradictorios constantes. La dinámica es perversa: la persona te dice que valora tu personalidad y tu compromiso, hasta que expresas una necesidad real y entonces te conviertes en alguien conflictiva o «demandante». Le gusta tu independencia, pero en cuanto tomas una decisión sin consultarle, pasas a ser egoísta.
En este tipo de vínculos —se den en un canal de YouTube o en una relación personal—, cualquier respuesta que des terminará siendo incorrecta, no porque tú lo hagas mal, sino porque las reglas del juego cambian constantemente. Es el «me gusta que te comuniques» hasta que esa conversación toca un punto incómodo y aparece el enojo, el castigo o la retirada silenciosa…
Es esa lógica donde te piden afecto, te alaban cuando lo das; pero cuando muestras tus necesidades afectivas, son vistas como una carga. Te reclaman perfección, pero a la vez si intentas brillar o destacar más, se sienten amenazados y te castigan por ello.
Lo que hace que este mecanismo sea tan desorganizador es que el «punto justo» se mueve todo el tiempo para que nunca alcances la meta. Al vivir mucho tiempo bajo esta lógica, empiezas a moverte con pies de plomo, pensando demasiado cada palabra, cada mensaje de whatsapp, cada decisión y cada gesto. Dejas de preguntarte qué necesitas tú para empezar a preguntarte qué tienes que hacer para que esa persona se quede ahí, no te fiscalice y no se desregule.
Con el tiempo, el doble vínculo no solo genera sufrimiento, sino una confusión profunda sobre lo que percibes, sobre lo que sientes y, más grave aún, sobre quién eres tú. Si pasas demasiado tiempo intentando resolver una situación que está construida para no tener solución, empiezas a dudar inevitablemente de tus propias capacidades y tu confianza se va a la porra. Te vuelves un ser con menos autoestima, viviendo en hiperalerta, tratando de descifrar un lenguaje que nunca fue pensado para ser comprendido, sino para mantenerte en un estado de desequilibrio permanente (ansiedad) donde tú siempre eres la responsable del fallo.
Volviendo a la lana: Cuando te encuentres en un tutorial así, deja de intentarlo. La trampa es precisamente esa: que el tutorial está diseñado para que nunca termines de entenderlo, para que compres el PDF o para que dependas de su aprobación.
Tu supuesta carencia de nivel (que no seas capaz de tejer esa maravilla de la ingeniería lanera), es en realidad, que te has metido en un tutorial diseñado para ser un infierno. Si la estructura te gustaba pero la técnica no te aporta, puedes usar otro punto para tejer ese mismo patrón…O encontrar uno que tenga coherencia entre lo que enseña y lo que hay.
Tu píldora de supervivencia lanera:
Tu valor no se determina porque acabes el tutorial caprichoso de alguien, que teje vueltas que cambian a su antojo. No tienes que demostrarle nada a quien usa la confusión como herramienta de poder. Si el drama no es creativo, es solo masoquismo, y tú ya has superado esa etapa.
Frase para tu Diario Lanero: «Hoy entiendo que mi valor depende de mi capacidad de deshacer, de inventar mis propias reglas y de tejer sin miedo a equivocarme.»
Firmado: Makandra Elipsis, Psicóloga de Pacotilla y tuneadora de patrones.
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Recordatorio: Mi labor aquí es divulgativa, basada en mi formación como estudiante de Psicología. Este contenido no es terapia ni sustituye a un profesional sanitario. ¡Disfrutemos aprendiendo con responsabilidad!