¿Y si el problema no es que te falte tiempo para tejer, sino que nunca te has parado a analizar cómo tejes?
Querida tejedora:
Tenemos bastante facilidad para definirnos con frases que jamás le diríamos a otra persona:
Soy un desastre.
No sé seguir patrones.
Compro lana y luego no sé qué empezar con ella.
Empiezo veinte cosas y no termino ninguna…
Y a fuerza de repetirlas acabamos creyendo que son ciertas. Ya te dije hace tiempo, que si repetimos un comportamiento (en este caso se podría aplicar a definir nuestra identidad tejedora) se acaba convirtiendo en nuestra forma de ser.
Dentro de tus cabeza suena: Soy así. Punto (ea, pues ya tenemos personalidad lanera inamovible)
Quizá no seas un desastre, simplemente es que eliges proyectos demasiado largos para el tiempo que tienes disponible.
O compras lana porque te entusiasma empezar proyectos nuevos, pero después necesitas otra cosa para mantener la motivación hasta terminarlos (no te instales Pinterest si no sabes a qué me refiero con esto).
Así que hoy vamos a hacer algo que, en principio, tiene bastante poco que ver con el ganchillo pero que nos va a resultar súper útil.

Vamos a hacer un DAFO.
El DAFO es una herramienta de análisis estratégico que se utiliza para estudiar cuatro aspectos: debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades (de ahí salen precisamente sus siglas).
Seguro que en algún curso de empresa lo has dado pero siempre enfocado al terreno laboral. Hace años me lo enseñaron de nuevo en un taller de crecimiento personal y creo que es perfecto para nosotras las tejedoras.
Te explico cómo funciona:
Las fortalezas y las debilidades tienen que ver con aspectos internos: aquello que se nos da bien y aquello que puede dificultarnos conseguir lo que queremos.
Las oportunidades y las amenazas vienen de fuera: circunstancias del entorno que juegan a tu favor o que pueden complicarte las vidas.
En una empresa suele utilizarse antes de tomar una decisión o plantear una estrategia. En coaching para que valoremos positivamente nuestras habilidades (las veamos como virtudes) y dejemos de enfocarnos solo en nuestros defectos (ya sabes: si te enfocas en tí, creces pero si te enfocas en la m**rda, crece la m**rda).
Nosotras vamos a utilizarlo para algo muchísimo más importante: averiguar por qué tienes lana para sobrevivir a tres apocalipsis pero nunca encuentras la adecuada para el proyecto que quieres empezar (a estas alturas de stock me parece vital).
En idioma lanero
Coge una hoja y divídela en cuatro partes. Vamos con el primer apartado, no te agobies; (sé que no tienes ni idea de cómo revertir eso del diógenes lanero), no hace falta hacer un análisis existencial de tu vida, solo estamos hablando de ti como tejedora. Pon:
Fortalezas
(¿Qué se te da bien?)
Quizá tienes una paciencia infinita para repetir vueltas y no te importa deshacer.
Se te da especialmente bien combinar colores como a Susimiu.
Lees diagramas con facilidad, hasta te gusta dibujarlos.
Eres capaz de adaptar un patrón cuando algo no encaja (lo que yo llamo ingeniería de supervivencia).
O terminas prácticamente todo lo que empiezas (no suele ser jajaja).
Estamos intentando descubrir qué cosas sí se te dan bien. Las hay, pero a veces nos pasan desapercibidas pensando que es lo normal.
Debilidades
(Aquí empieza la fiesta).
¿Qué haces una y otra vez que termina saboteando tu paciencia?
Quizá empiezas más proyectos de los que puedes mantener, aunque tengas tiempo y ganas (no tiene mucho sentido tejer tres jerseys de forma simultánea).
Te entusiasma comprar materiales nuevos, pero luego te cuesta decidir qué hacer con ellos.
El perfeccionismo hace que deshagas veinte veces una vuelta, que ya estaba bien a la tercera. Pero como ves otro «defecto», tiras del hilo.
O quizá te lanzas a proyectos para los que todavía te falta técnica y terminas frustrándote porque esperabas que fueran más fáciles.
No estamos haciendo una lista de tus defectos, estamos buscando patrones que se repiten.
Oportunidades
(Ahora toca mirar alrededor)
¿Qué tienes a tu disposición que podrías aprovechar?
Puede ser un curso de doméstica o una amiga que sabe macramé (que llevas meses queriendo aprender).
Un grupo de tejido en la ciudad, unas clases en una mercería…
Una biblioteca con libros de crochet o ese tutorial que guardaste hace seis meses y todavía no has visto (seguro que tu lista en YouTube de «ver más tarde» está pidiendo socorro, igual que la mía).
También puede ser algo como disponer de un poco más de tiempo ahora que tú hija empieza las extraescolares.
O encontrar por fin un proyecto que realmente te apetece hacer pero ya.
Las oportunidades están ahí, otra cosa es que las aprovechemos mientras navegamos en TikTok.
Amenazas
¿Qué cosas hacen que te resulte más difícil disfrutar del crochet o conseguir lo que te propones?
La falta de tiempo, el cansancio, un trabajo de nueve horas…
Muchas obligaciones o tener demasiadas aficiones (que a veces le pegamos al ganchillo, al deporte, a clases de cocina…).
Las redes sociales enseñándote constantemente proyectos nuevos cuando ya tienes cuatro empezados.
Incluso compararte con personas que llevan veinte años haciendo algo que tú aprendiste hace seis meses (o seis días).
Una amenaza no significa que estés condenada a abandonar el ganchillo y dedicarte al punto de cruz ( que también tiene lo suyo). Significa que, si sabes que existe y te afecta, debes tenerla en cuenta.
Mi DAFO lanero
Vale. No te iba a mandar hacer el ejercicio y salir corriendo, sabes que soy buena gente.
Si tuviera que hacer mi propio DAFO como tejedora, seguramente aparecerían cosas como estas.
Fortalezas: soy creativa, disfruto aprendiendo cosas nuevas, se me da bien buscar soluciones rápidas cuando un proyecto deja de colaborar y tengo bastante facilidad para adaptar lo que estoy haciendo sobre la marcha.
Debilidades: tengo demasiadas ideas. Me emociono fácilmente con algo nuevo y eso hace que mantener el foco en lo que ya estaba haciendo, no siempre sea divertido. Se produce una lucha entre la niña que quiere y la adulta que debe (pero eso es para otro jueves, que está quedando largo).
También suelo darle demasiadas vueltas a algo que probablemente ya estaba bastante bien unas vueltas antes. Pero mi cabeza no par hasta que estoy convencida del todo.
Oportunidades: tengo acceso a una cantidad de información sobre crochet que hace unos años habría sido impensable: tutoriales, patrones, libros, otras tejedoras del mundo y técnicas que puedo aprender prácticamente cuando quiera.
Amenazas: precisamente esa cantidad de información puede convertirse en lo contrario. Siempre hay otro proyecto que me apetece más, otra técnica que quiero probar… y otra idea apareciendo en mi cerebro de lana mientras intento terminar lo que tengo entre las manos sin que se me acabe el tiempo.
Y aquí es donde se pone interesante: ¿Fortaleza o debilidad?
Si te has fijado, algunas cosas aparecen casi en los dos lados.
Ser muy creativa puede ser una fortaleza maravillosa.
También puede hacer que quieras empezar siete proyectos antes de terminar el primero…
Ser perfeccionista puede hacer que tus acabados sean estupendos, que tejas muy parejo o projlijo que le llaman.
También puede hacer que deshagas una vuelta perfectamente válida porque hay un punto que solo tú sabes que está medio cm desplazado.
Ser curiosa puede llevarte a aprender constantemente y también puede conseguir que estés aprendiendo cinco cosas a la vez y no termines de dominar ninguna (por ejemplo Duolingo de italiano, de inglés y de ajedrez…)
Por eso quizá la pregunta no es:
¿Cuáles son mis fortalezas y mis debilidades?
Sino:
¿Cuándo esta característica juega a mi favor y cuándo empieza a jugar en mi contra?
Porque una buena terapia de pacotilla no es mostrarte la solución sino enseñarte que debes aprender a gestionar mejor el ovillo que ya tienes de serie.
Diseña alrededor de lo que eres, conócete como tejedora y disfruta del crochet.
A lo mejor no tienes paciencia para hacer amigurumis de treinta piezas pero podrías pasarte cuatro meses haciendo una manta y ser súper feliz.
No existe una forma correcta de ser tejedora, para eso sirve este DAFO.
No es para elaborar una lista de todo lo que haces mal, es para observarte.
Tú decides que hacer con esto.
Frase para tu Diario Lanero
No necesito ser buena en todo. Solo conocer bien el ovillo con el que juego.
Dale una vuelta al ovillo
Si solo pudieras escribir una fortaleza y una debilidad en tu DAFO lanero, ¿cuáles serían?
Fdo: Makandra Elipsis, psicóloga de pacotilla con tres mantas de grannys empezadas, un curso de morfopsicología sin abrir y otro de gestión del estrés pendiente de empezar.
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