Ikigai

Mi Propósito: ¿Para qué quiero yo una Web?
Sinceramente, esa es la pregunta que me hacía cuando una buena amiga decidió regalármela. Al principio me sentía pequeña ante tanto píxel, pero hoy entiendo que este espacio es mi Ikigai.
Al igual que en la [historia de Kafka], a veces una se despierta convertida en algo distinto, no por voluntad propia, sino por la pura necesidad de sobrevivir al entorno. Mi metamorfosis no ha sido para esconderme, sino para armarme.
El ganchillo ha sido mi compañero para transformarme: de no sentirme digna de enseñar nada, a descubrir que mi experiencia puede servir a otros.
Entonces me puse a pensar: qué raro es este mundo. Ahora mismo parece que solo hay dos tipos de personas: Las que se exigen demasiado porque tienen una distorsión enorme de autoestima y las narcisistas. Y yo, ¿qué soy? ¿Qué podría aportar aquí? Ahí es donde entra el lío del amor propio. Ojo, que no me meto con el de verdad, pero sí con el positivismo tóxico que te victimiza.
¿De qué me sirve que me digas «no pasa nada» «sólo sonríe» o que me vengas con la típica frase de taza de Mr. Wonderful de «si puedes soñarlo, puedes hacerlo»? Esa m**rd* no sirve cuando lidias con el desorden, con adicciones o con basura mental que te frena. No es autoestima; es una parche de mala calidad.
Hay una forma de no querer ver tu propia realidad y de cerrar los ojos al dolor del cambio, que es muy eficaz, para camuflarse: esa falsa compasión por las minorías (a través de ideologías), que te hace parecer de forma muy rápida, una persona muy empática. Pero eso lo dejaremos para otra ocasión, que me está quedando un libro…
De momento mi propósito va mucho más allá de enseñarte a tejer: mi misión es ofrecerte las recetas de Makandra Elipsis, (psicología barata pero eficaz) para que logres salir de tus propios laberintos emocionales. Sin sonrisas fingidas.
Si esto empezó como una «no web», en la que no vendía nada y decía unas cuantas barbaridades (verdades como puños, pero sin anestesia), fue el germen de un refugio para las que no tienen pelos en la lengua y saben que un nudo en el hilo no es nada comparado con los que nos intenta hacer la vida.
Aspiro a ser tu psicóloga de confianza algún día (la matrícula en la UNED ya es una declaración de guerra), pero mientras llega el título oficial, aquí tienes mi psicología de pacotilla: ingeniería de supervivencia real para que nadie vuelva a manipular tus hilos. Aquí comparto las herramientas que yo misma utilizo porque el único control sano, es el que ejerces sobre tu propia vida.
He dejado de escribir desde la herida para hacerlo desde la cicatriz. Porque una buena tejedora debe identificar esos nudos emocionales tóxicos y tener la fuerza necesaria para deshacerlos sin que se le rompa el alma en el proceso.
La paz mental viene con muchas despedidas…
Espero que encuentres mucho de algo que te guste aunque no fuera eso que andabas buscando.
¡Bienvenido a Ganchilleart!
