Herida lanera vol. III abandono

El Mojo que se fue (y la tejedora que se dejó sola)

¿Te ha abandonado la inspiración o te has abandonado tú?

Probablemente leer esto te va a doler, pero es la forma en la que te duele lo que sana, como quitarse una costra infectada: es necesario para que la piel respire y sane.

Vamos a hablar en profundidad de esta herida de la infancia por ser la más silenciosa y voraz: la herida del abandono.

¿De dónde viene este vacío?

Esta herida no siempre nace de un portazo o de un adiós dramático. A veces nace en el silencio. En esos padres que estaban físicamente pero cuya ausencia emocional era un muro.

Creciste sintiendo que tus necesidades no eran una prioridad, que para ser vista tenías que ser perfecta, o peor, que tenías que ser invisible para no molestar.

Esa niña que aprendió a sobrevivir con «migajas de afecto» es la que hoy coge el ganchillo. Y como no aprendiste a que te sostuvieran, hoy no sabes sostenerte tú misma cuando algo sale mal.

El diagnóstico de Psicóloga de Pacotilla: ¿Cómo se ve la herida en tus manos?

1. El espejo de tus alumnas (y el tuyo)

A veces veo a una alumna tejiendo una prenda de p*t* madre. Está quedando increíble.

Pero viene a mí buscando validación externa constante. Que si debería deshacer, que si no será mejor más grande…No es que no sepa tejer, es que no se cree que se merezca algo tan bonito.

Como en la infancia nadie le dijo «te veo, lo estás haciendo bien», ahora necesita que alguien de fuera le dé permiso para seguir.

Si yo le dejara deshacer, estaría abandonando su talento por miedo a no estar a la altura de su propia grandeza. Le digo siiiiigue. Pero es que… tú siiigueee que no es pequeño y siempre puedes ampliar.

Su sistema nervioso entra en modo alerta porque la abundancia y el éxito le parecen «territorio peligroso».

2. Relaciones tóxicas con tus ganchillos ¿Por qué te quedas atrapada en un patrón infinito que sabes que no es para ti?

Es como esa relación que no funciona pero en la que te quedas «esperando a que te elijan». Estás esperando a que la inspiración baje del cielo en lugar de elegirte tú.

Nos quedamos en la chaqueta de grannys que odiamos porque no nos creemos dignas de tejernos ese chalequito mono que realmente deseamos.

Estamos mendigando afecto a un ovillo que no nos corresponde porque estamos acostumbradas a normalizar la carencia.

3. El autoboicot y el «Mojo» que huye

Crees que el mojo tejeril te ha dejado tirada. Pero lo que pasa es que te has vuelto a abandonar.

Te abandonas cada vez que te hablas mal cuando fallas un punto, cada vez que minimizas tu dolor o cuando dejas de tejer porque «no te sientes inspirada».

La inspiración no se ha ido; es que tú no estás presente para recibirla porque sigues buscando fuera el bálsamo que solo tienes tú.

El camino para que la herida cicatrice no es borrar el pasado, es volver a ti.

Es dejar de esperar que el patrón sea perfecto para sentirte válida.

Mendigar afecto a un proyecto que no te gusta es la forma más rápida de quemar tu energía. Si te quedas ahí por ‘compromiso’ o por no fallar a un patrón, te estás diciendo a ti misma que tus deseos no importan.

Sanar la herida del abandono en el ganchillo significa aprender a decir: «Este hilo no me hace feliz y tengo el poder de soltarlo». Elegirte a ti es más importante que terminar una chaqueta que te pesa en el alma

Píldora lanera:

  • Sostener el vacío: Cuando no tengas ganas de tejer, no huyas al móvoil ni a comprar más lana. Siéntate con ese vacío. Escúchalo. Quizás ese silencio te está diciendo que estás cansada de fingir fortaleza.

  • Ser tu propio faro: Escribo esto porque cuando tú sanas, dejas de ser una víctima del «no me sale» para ser un faro para otras. Al aceptar tus nudos, enseñas a las demás que se puede caminar con cicatrices.

Frase para tu diario lanero: Deja de esperar que el patrón te salve o que tu vecina te elija. Si estás dudando de tu chaqueta, no deshagas. Sigue.

Píldora lanera: Créetelo. Te mereces que te quede bien porque tú eres la tejedora de tu propia vida, y ya es hora de que dejes de ser la última de tu lista.Sanar es convertirte en la persona que nunca se abandona, ni siquiera cuando se le escapa un punto.

Fdo: Makandra Elipsis, tú psicóloga de pacotilla

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *