Feliz año nuevo desde el salón de mi casa (con I´ll Be Home For Christmas de Michael Bublé), me he parado a mirar mis hilos…

Aviso a navegantes: Toca reflexión profunda o chapa, que espero no te pille con los dedos enredados.
Abro melón.
«Hay momentos en la vida que son un punto de inflexión lanero: de esos donde te das cuenta de que, o cambias el número de aguja, o lo que estás tejiendo no te va a abrigar nunca. En mi caso, han sido tres veces esta primera mitad de 2025.
Durante muchos años seguí una lógica que me parecía indiscutible: “Ser feliz depende de que las cosas vayan bien”.
- De que la relación funcione.
- De que no haya conflictos.
- De que no me decepcionen.
- De que la vida sea, por fin, un poco más justa.
«Es como cuando compras una lana preciosa y, en mitad de la labor, te encuentras con un nudo de fábrica horrible o un cambio de tintada que no esperabas. Puedes enfadarte con la madeja, puedes dejar la labor a medias protestando porque ‘no debería estar ahí’, o puedes decidir que vas a integrar ese nudo en tu diseño y a seguir tejiendo.
Pero de alguna forma en el proceso a veces, te paralizas decidiendo. Porque el patrón (vivencia) que has comprado está mal escrito y a ti te vendieron otra cosa.
Otra de las cosas que me cabrea enormemente es seguir el patrón dictado por otro, sabiendo que el que a mí se me ocurre, va a quedar mejor, que sí funciona.
Resultaba frustrante; es anhelar algo, recibirlo y luego no poder usarlo. Como si el cielo me hubiera regalado un koala, lo que siempre deseé (una familia); pero se hubieran olvidado de incluir el manual de instrucciones. Así que me senté a esperar que las cosas se calmaran para empezar a vivir.
Pero las instrucciones no llegaron. Y lo que es más preocupante: el hilo se enredó, el patrón salió mal y se me quitaron las ganas de acabar esa labor.
Ahí estaba yo, esperando que alguien viniera con unas tijeras a cortar el nudo.
Spoiler: Nadie vino.
Intentas que se acerque otro dándole las tijeras (la llave de esa felicidad). Tiras del hilo, empiezas el patrón de nuevo porque cambiar de lana te gusta, te encanta. Pero la sensación de insatisfacción llega siempre y te entra una resaca lanar brutal.
Tú explicando lo que necesitas y el otro te corta un dedo (te hace pupa) o no corta con confianza (un casi algo) o no se atreve a cortar (el perro del hortelano).
Al final descubres que nunca te da el corte como quieres.
Y en ese punto, con la lana hecha un desastre en las manos, entendí algo: puedes tener un enredo en el ovillo y aun así decidir qué punto vas a dar hoy. No es que el nudo no importe, es que decidí que no voy a dejar de tejer por culpa de nadie.
La felicidad no es negar lo que duele, es no entregar tu paz a lo que no controlas.
La solución no es cambiar de receta lanera, es descubrir que necesitas aprender diseño y patronaje. Elijas la lana que elijas. Es ir ajustando la labor con los puntos que tienes delante ya montados, osease: que tú haces tus planes pero vas navegando en base a las circunstancias.
Lo vamos viendo.
Cuando dejas de usar el amor, el trabajo o el «qué pasará» como moneda de cambio para mejorar tu forma de tejer (tu estabilidad) la vida cambia:
- Te posicionas distinto en tus relaciones y pones límites con menos miedo.
- Ponerlos, fomenta el autorrespeto (aunque te llamen egoísta).
- Te cuesta menos y le coges el gustillo (practicar te hace tejedora nivel pro).
- Eliges mejor, porque ya no esperas que otros te deshagan el nudo. Lo que te apetece es tejer acompañada en un café lanero o seguir tejiendo sola.
- Dejas de vivir en pausa y sigues grabando tutoriales.
A veces el mundo es un caos de hilos sueltos, pero tú puedes decidir crear belleza con lo que tienes entre manos.
Este 2026 toma esta decisión: el orden no llega de fuera. El orden empieza aquí mismo, en tus manos, cuando decides que tu bienestar es una decisión interna. Incluso así. Incluso ahora que estás mal rodeado. Tú decides
PD: Tampoco recibes las instrucciones por correo. Yo he dejado de mirar en el buzón.
Firmado: Psicóloga de pacotilla pero tejedora nata.

Gracias bonita, no todas soltaos veneno. Tejer me ha dado alguna de mis grandes amigas. Todo compensa. Un besazo
completamente de acuerdo contigo 👍 👌 eres una crack 💕
Jajajaja Es que no sé en que horrible momento se ha determinado que tener dos ratas acostás por cejas es algo bonito. A mi esas modas…
Este año la actitud marcará la diferencia…
Me encanta la metáfora lanera. Cuánta razón tienes 💜
Me encanta!!!!!
Resaca lanar jajajaja, es similar a las cejas de la Pedroche…
Eres increíble psicóloga de pacotilla…
GRACIAS